Atención Temprana centrada en la Familia.

Atención Temprana centrada en la Familia.

Atención Temprana centrada en la Familia.


Atención Temprana centrada en la Familia

Laura Escaño

Equipo Aúna

 

El concepto de Atención Temprana ha ido variando a lo largo del tiempo, en función de las diferentes concepciones y enfoques implícitas en la propia intervención.

De esta manera se ha ido evolucionado desde el modelo clínico y rehabilitador, o modelo centrado exclusivamente en el menor, hacia el modelo psicopedagógico, donde se comienza a valorar la importancia de la familia y del entorno del niño o la niña en todo el proceso.

 Actualmente existe consenso en definir la Atención Temprana, tal y como se recoge en el Libro Blanco de la Atención Temprana, publicado en nuestro país por el GAT en el año 2000:

 

“El conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interdisciplinar o transdisciplinar” 1

 

            Dicha definición, supone un marco teórico de referencia para el desarrollo de la Atención Temprana a nivel nacional, ya que existe una importante variedad en lo que se refiere al nivel de implantación y a la situación de los servicios de Atención Temprana en las diferentes Comunidades Autónomas.

           

            Según la definición del GAT, la intervención debería dirigirse tanto al menor como a su familia y al entorno; actualmente nadie parece ya dudar de ello: el papel de la familia es clave para el desarrollo de sus hijos e hijas, especialmente en lo que al desarrollo social y emocional se refiere, pero, cabría preguntarnos sobre si realmente estamos implicando y permitiendo participar a las familias en el proceso y si es así, ¿de qué manera lo estamos haciendo? ¿desde dónde nos relacionamos “los profesionales expertos” con las familias y el entorno?

                       

            A día de hoy, se está produciendo, sin duda, un cambio de paradigma en el modelo de Atención Temprana que muchas familias y muchos profesionales queremos; dicha transición, no es sencilla: no es fácil pasar de un modelo de “terapeuta experto” a un modelo en el que se implique a la familia.

            Por un lado, está claro que no se trata de que las familias reproduzcan en sus hogares el escenario o las sesiones recibidas desde el tratamiento ambulatorio; por otro lado, cuando los profesionales asumimos la necesidad de implicar a la familia en el tratamiento, tendemos a considerar, que ya lo estamos haciendo ya que compartimos con ellos y ellas la información sobre la evaluación inicial, los objetivos que como expertos nos planteamos, las actividades, estrategias, pautas y plazos que consideramos adecuadas para lograr dichos objetivos y compartimos también con las familias, información sobre el desarrollo y la evolución de sus pequeños; es decir, les hacemos participar, aunque de manera “pasiva” en la intervención.

 

            Consideramos importante que el futuro modelo de intervención se lleve a cabo con la colaboración activa de la familia, es decir, que esté Centrada en la Familia y a poder ser en el contexto natural del niño o la niña, ya que parece ser la que mayores oportunidades de aprendizaje contextualizadas proporciona a los niños y niñas.( Dunst, Trivette & Hamby, 2007) 2

 

Robin McWilliam, es uno de los principales impulsores del Programa de Intervención Temprana en Contextos Naturales, basado en rutinas para niños y niñas con diversidad funcional. Su modelo tiene una gran repercusión en Estados Unidos y otros países, y tiene su origen en el Modelo Centrado en la Familia, cuya filosofía, difiere del modelo predominante en nuestro país, basado en un enfoque clínico y de prestación ambulatoria. En Estados Unidos el 95% de los niños/as que reciben atención temprana lo hacen en sus hogares y en su comunidad a través del Modelo Centrado en la Familia. Diferentes países han querido unirse a este cambio de paradigma, como es el caso de Portugal Nueva Zelanda, etc.           A nivel estatal, se empieza a ver la necesidad de cambiar de paradigma hacia nuevos enfoques, que contemplan a la familia como el eje principal del desarrollo el niño/a. Éste es el caso de varias experiencias desarrolladas en diferentes Comunidades Autónomas: La Escuela Infantil y Centro de Atención Temprana de L´Alquería en Valencia, dirigido por Marga Cañadas, el CDIAT de Astrapace en Murcia, Los CDIATs de Asprona en Albacete, ASPACE Gipuzkoa, La Rioja, etc. Es reseñable la labor de sensibilización, formación y difusión que en este sentido desarrolla el equipo de Investigación de la Universidad de Murcia Educación, Diversidad y Calidad, coordinado por Francisco Alberto García Sánchez.

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            El programa de Atención Temprana centrado en la Familia, tiene como finalidad atender las necesidades de la familia en su propio hogar y/o su comunidad y capacitar o competenciar a los cuidadores principales para utilizar las fortalezas que ya poseen, adquirir nuevas estrategias que favorezcan el desarrollo de sus hijos/as, - participación, socialización, autonomía, etc,- e identificar oportunidades de aprendizaje durante las diferentes rutinas diarias, como el momento de despertar, el desayuno, el juego, el baño, etc. y durante la transición de una rutina a otra.  

 


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            Siguiendo a García-Sánchez, F.A. (2014) de la investigación neurocientífica podemos concluir que los niños y niñas aprenden mejor poco a poco, en base a la repetición y sobre todo “cuando tienen la oportunidad de hacer y de practicar una y otra vez las habilidades aprendidas en el contexto de sus rutinas y actividades diarias, en sus entornos habituales y con las personas que quieren” 3. De esta manera, una vez que el profesional de Atención Temprana ha abandonado el domicilio, las oportunidades de aprendizaje que su entorno y sus cuidadores habituales pueden proporcionarles, se multiplican, tal y como se muestra en la siguiente tabla, recogida por García Sanchez (2014).4

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              Al llevarse a cabo este modelo de intervención en el entorno natural del niño, los profesionales de Atención Temprana se desplazan periódicamente. al domicilio del menor. Durante las primeras sesiones, se lleva a cabo una valoración del niño o la niña y su entorno mediante diferentes herramientas: Ecomapa, Entrevista Basada en Rutinas, Escala de Participación, Autonomía y Relaciones Sociales MEISR, etc.

              Una vez recogida la información, la familia o cuidadores principales identifican sus necesidades, sus objetivos y prioridades de cara a la intervención. Son ellos quienes propondrán también las estrategias a utilizar para lograr cada objetivo propuesto, así como los intervalos de tiempo en los que esperan alcanzarlos y los criterios que se utilizarán para valorar su consecución en el plazo establecido.


  
El programa de atención temprana se diseña siempre en colaboración con ellos. El profesional apoya a la familia durante el proceso y ejerce de orientador, acompañándola, proporcionado información basada siempre en la evidencia científica, modelando determinados aprendizajes cuando sea necesario, etc.

Se trata de generar en colaboración con ellos, lo que S. Perpiñán denomina Entorno competente para facilitar el desarrollo del niño/a. 4

              La Atención Temprana centrada en la Familia va mas allá, no obstante, de una mera manera de hacer, se trata de una manera de pensar y entender la atención que los profesionales dispensamos a las familias con las que trabajamos a diario; una nueva manera de posicionarnos ante ellos y ellas que exige un importante ejercicio de reflexión por parte de los profesionales y un cambio de rol respecto al que hasta ahora veníamos desempeñando. Dicha transición, no es sencilla, pero si necesaria si entendemos, tal y como demuestra la evidencia científica, la familia y el entorno del menor como variables fundamentales en su desarrollo   y si queremos que las familias puedan participar de manera activa en los programas de Atención Temprana. Nos queda sin duda un gran camino que recorrer en este sentido, a profesionales, Servicios y Administraciones y mucho que aprender aún, pero cada vez más equipos y profesionales intentamos emprender un proceso de transformación que derive en unas prácticas cada vez más centradas en la Familia.

 

 



1            .-G.A.T. Grupo de Atención Temprana (2000) Libro Blanco de la  Atención Temprana. Edita: Real Patronato de Prevención y Atención a Personas con Minusvalía. Madrid.


2                .- Dunst, C.J., Trivette, C.M. & Hamby, D.W. (2007). Meta-analysis of family-centered helpgiving practices research. DevelopmentalDisabilities Research Reviews, 13, 370–378


3                Y 4 (2014) García-Sánchez, F.A., Escorcia, C. T., Sánchez-López, M C., Orcajada, N. & Hernández-Pérez, E. (2014). Atención Temprana centrada en la familia. Siglo Cero. Revista Española sobre Discapacidad Intelectual, 45(3),6-24.


4                .-Perpiñán, S. (2009) Atención Temprana y Familia. Cómo intervenir creando entornos competentes. Ed. Nancea. Madrid.